Instante

 

“Si todo, cuando ocupa un mismo espacio, está en reposo, y si lo que está en movimiento está ocupando ese mismo espacio en algún momento, entonces la flecha volante permanece inmóvil” (según Aristóteles en la Física)

Zenón tiene una paradoja interesante. Un arquero, una flecha. La flecha parece dirigirse en trayectoria hacia su blanco. Ahora, partamos el tiempo en instantes. En cada instante, la flecha no estaría en movimiento: estaría quieta en el instante. No se mueve, pues en el instante no transcurre el tiempo para moverse. Ergo, no hay movimiento.

La paradoja nos dice algo sobre el tiempo, más que sobre el movimiento. Además de que la paradoja es parmenidiana de raíz, negando el cambio (movimiento), asume algo esencial: se puede partir el tiempo. Aunque, para ser más específico, que el tiempo es divisible en instantes.

Sin embargo, la pregunta importante se remite al instante para el hombre que lo vive. El instante para el hombre es

 

Instante

¿Cuántos instantes tiene el segundo?

algunos dirían que infinito

¿yo?, la pregunta es delito

es palabra sin letras de un hombre moribundo

 

Instante es el beso

de hijo a padre, de madre a hijo

una boca y una boca, la limosna al sin cobijo

el instante es de rodillas un rezo

 

Instante es el dolor

del infinito tiempo entre dos

es parpadear y perderte a vos

el instante se convierte de lo bello un fiador

 

El instante lo es todo

pobre, rico, dolor y amor

muerte, odio, envidia y calor

el instante es la rima y este epodo

 

Inaudito que algo sea tanto

uno como todo, sería tres y mi cigarro

un instante no es nada, para el alma, catarro

para el hombre como Ulises, el enfermizo canto

 

Si en verdad hay instantes, serían del tiempo, ausencia

un instante más y el triste vive eternidad perversa

uno menos para el novio es distancia de piel tersa

se aparezca o se oculte, mancha lo pulcro con violencia

 

Nóstos, algia

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