El Aborto y el Progreso

La Modernidad ha traído consigo el olvido del Ser (Dios) como el Absoluto al que debe dirigirse el hombre. Irónicamente, desde el Siglo de las Luces “no es el sol el que se ha oscurecido, es el ojo del hombre el que está en sombras”.* 
 
Kierkegaard nota en el hombre la alienación1 de su existencia como imago Dei y su búsqueda ‘autónoma’ de querer ser lo que no es. Se puede ver esto claramente en el hombre moderno.

¿Qué queda, entonces, si Dios no existe? La libertad de Sartre, el mismo humano que “es lo que no es y no es lo que es”2, o la Voluntad de Poder de Nietzsche. En cualquier caso, la vida siempre sería conflicto – un choque de libertades, puesto que “el infierno son los otros”3, o una sangrienta pelea de superhombres. 

El aborto es, pues, o la negación de la esencia humana del embrión por ‘ser’ un ‘sin proyecto’ o una imposición de la Voluntad de Poder. 

La esencia del hombre

Kierkegaard apunta a que el ser del hombre es un regalo. Se nos ha dado con amor, pues, así como el Señor le dijo a Jeremías, “antes de plasmarte en el seno materno, te conocí”4. Dios nos ha dado generosamente la oportunidad de ser, ser “fruto de la acción creadora de Dios”5. Pues, como dice Kierkegaard, "si el evangelio alaba a los lirios diciendo que exceden a Salomón en toda su gloria, no debería de ser infinitamente más glorioso ser como Dios?".

El valor del hombre parte de su naturaleza o su primer acto: él, antes de ser cualquier cosa, es ser humano. Por el hecho de ser ser humano vale. No porque hable, ni porque se mueva, ni por otros actos secundarios, pero porque es ser humano. Si el valor del humano no se encuentra en su esencia, no se encuentra en ningún lado. 

La idea de la esencia (también llamada alma) no es ningún concepto propiamente religioso. Aristóteles, un "pagano" o no-cristiano6, arguye a favor del alma en De Anima. Se le rechaza por sonar 'religioso' o 'antiguo' - como si antiguo fuese sinónimo de errado. La filosofía aristótelica, junto a la platónica, son, en conjunto, la piedra angular de la filosofía. 

El Progreso

Debido a la falsa de idea de que la historia es un constante progreso hacia lo 'bueno' (lo que sea que eso signifique en ese momento), se ha dejado atrás a Aristóteles y los medievales, y ha sido reemplazado con los positivistas, los comunistas y, en parte, con los liberales. Dell posmodernismo hablaré en otro momento.

Los positivistas se han tapado los ojos del alma, y con la miopía de los ojos del cuerpo quieren investigar la realidad. Los comunistas ven en la ley el privilegio burgués y solo necesitan de la moral en cuanto que esta sirva para la revolución y la eliminación de la 'explotación' en un contexto específico. Los liberales (clásicos) han dado a luz a su propia muerte y han entregado a las manos del capitalismo lo que consideran sagrado por miedo a ser 'autoritarios'. Es imperativo regresar a Aristóteles para salvaguardar la Verdad, el Bien, y al humano en todos sus aspectos. 

El problema de hoy en día es el rechazo, sin un esfuerzo anterior por encargarse de hacer una teodicea7, de Dios y lo que significa que Él exista. Dios es, ahora, una idea vieja que se queda en las iglesias y en los rosarios que cargan las abuelitas. Dios no tiene nada que ver con lo público - el que reza que rece callado, sentado e inmóvil. 

Las personas no quieren libertad, quieren liberación. Quieren liberarse del 'determinismo' de nuestra naturaleza, quieren liberación de nuestro telos (fin), quieren liberación de todo aquello que les indique adónde ir. Por ello, porque se ve con los ojos del cuerpo, pensadores como Firestone anhelan la alienación del humano de su esencia. 

El aborto, es pues, también una liberación. Es una liberación de las cadenas de la 'antiguedad' y de la 'moral anticuada'. No ve el alma del humano pues solo ve con los ojos del cuerpo. Es parte del plan de la revolución, como defendería Firestone, pues elimina la 'explotación' de la mujer como 'objeto de (re)producción'. Finalmente, el aborto ha sido apropiado por la lujuria productiva del capitalismo como un servicio que se necesita tanto como se 'necesita' una Coca-Cola cuando hace calor. 

El Camino

El camino a tomar es siempre discursivo. Hay que discutir con caridad y llegar al alma a través de la verdad manifestada en la acción humana del día a día. La educación filosófica en la religión es necesaria. No necesita ser muy elevada, pero poder legitimizar dentro del alma de los jóvenes la Verdad es necesario ya que hemos crecido en una sociedad altamente politizada. Es necesario enseñar a pensar, no indoctrinar. Hay que guiar al niño/joven a la Verdad, pues cuando la vea no va a querer separarse de Ella. Hay que caminar con las manos y el corazón abierto, para que cualquiera llegue a nosotros.
 

*Pablo V

1 La alienación, en este sentido, se refiere a la enajenación o despojo del humano de su camino/vida natural.
2 Para Sartre, el hombre "es lo que no es" porque es su proyecto, lo que puede ser, y "no es lo que es" porque mientras sea nunca está completo (lo que es ahora no lo determina). El hombre es un devenir constante.
3 Para Sartre, la mirada de los otros nos objetiviza y cosifica. La mirada nos determina y nos hace ser algo concreto, nos arrebata la libertad de nuestro devenir propio. Por lo tanto, "el infierno son los otros".
4 Jr 1, 5
5 Catecismo de la Iglesia Católica, 2258.
6 El uso de las palabras "pagano" y "no-cristiano" es, claramente, anacrónico. No obstante, la idea se da a entender más claramente así.
7 Etimológicamente hablando, teodicea significa "justificación de Dios". El sentido es, pues, que no se trata de 'justificar' a Dios ni darle 'el beneficio de la duda'.


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